Lo que muchas sentimos hoy ya se describía hace más de 2.000 años.
La piel pierde brillo, el cansancio no se va con dormir, el sueño se vuelve liviano y el ánimo se altera más fácil.
El Huangdi Neijing, uno de los textos fundamentales de la Medicina Tradicional China, marca que a los 35 años el meridiano Yangming empieza a perder vigor. Es el meridiano con más Qi y Sangre del cuerpo, se nutre de lo que digerimos y recorre mejillas y maxilares, por eso una de las primeras señales aparece en el rostro: líneas de expresión, flacidez o pérdida de brillo.
Con los años también se va debilitando el Jing, nuestra reserva vital, que se guarda en el Riñón (el Neijing marca su descenso más claro hacia los 49 años). Se desgasta más rápido con el estrés sostenido y el mal descanso. Cuando la energía del Riñón baja, el Hígado y el Corazón lo sienten: aparecen irritabilidad, ansiedad, insomnio y miedos sin una causa clara.
Recomendamos acompañar esta etapa desde tres lugares: herboristería, dietoterapia y masajes en dos puntos clave.
Dong Quai. Es una raíz de las más recomendadas para la salud femenina. Su nombre significa “regresar al hogar”: acompaña al cuerpo a encontrar su ritmo natural. Es un tónico que nutre la Sangre y favorece su circulación.
La Sangre para la Medicina Tradicional China es la nutrición profunda de los tejidos: sostiene la vitalidad y participa en el ciclo menstrual. Cuando no alcanza, pueden aparecer cansancio, palidez, sequedad, menstruaciones escasas o irregulares y sensación de debilidad. Su raíz contiene ftálidos, ácido ferúlico y polisacáridos, estudiados por sus actividades antioxidantes, antiinflamatorias y antiespasmódicas.
Ling Zhi Reishi. Hongo que calma el Shen, la mente y el espíritu que habitan en el Corazón. Acompaña el descanso profundo y la inquietud.
Ashwagandha. Raíz que no pertenece a la Medicina Tradicional China: viene de la medicina ayurvédica de la India. Pero no dejamos de recomendarla desde hace años en Shen para regular el estrés y mejorar el descanso.
Gou Qi Zi. Una de las bayas clásicas que no puede faltar en tu cocina para nutrir el Jing y el Riñón. Lo ideal es que lo sumes a tus comidas e infusiones.
Una buena digestión es la mejor fuente de Qi y Sangre: comidas regulares, cocidas y tibias, masticadas con calma, y sin exceso de alimentos fríos o crudos. Sumá sésamo negro, porotos negros y nueces, tradicionalmente nutritivos para el Riñón, y cuidá el descanso, que es lo que más protege al Jing.
Un hábito para sumar a tu noche
Antes de dormir, dedicá unos minutos a masajear con suavidad dos puntos, con círculos lentos y respirando profundo:
Zu San Li (Estómago 36): cuatro dedos por debajo de la rodilla y uno hacia afuera del hueso de la espinilla. Se usa tradicionalmente para fortalecer la digestión y nutrir el Qi.
Yong Quan (Riñón 1): en el centro de la planta del pie, en el hueco que se forma al flexionar los dedos. Se usa para calmar la inquietud y nutrir el Riñón.
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